Complicaciones
de la circulación (vasculares)
- De los grandes vasos (complicaciones arteriales o macroangiopatía).
- De los pequeños vasos (complicaciones capilares o microagiopatía).
Las alteraciones de la circulación en los
grandes vasos pueden provocar desde molestias en las piernas hasta
gangrena y ataques al corazón. Para evitarlas se hacen necesarias,
además de mantener un buen control de glucosa en sangre, otras medidas
como no fumar, una dieta baja en grasas animales, y un buen control de la
tensión arterial. Estos problemas también aparecen en los no
diabéticos, pero en los diabéticos el riesgo es mayor, por lo que las
precauciones también deben ser mayores.
Cuando las complicaciones diabéticas se dan
en los pequeños vasos o capilares se pueden producir alteraciones de la
vista o del riñón. (Retinopatía diabética y nefropatía diabética).
Es conveniente revisar periódicamente la
vista (fondo de ojo) una vez al año para detectar con tiempo la
retinopatía diabética y actuar antes de que sea irreversible y pueda
abocar al diabético a la ceguera.
Asimismo el médico también podrá detectar
problemas renales en el diabético mediante las pruebas apropiadas que se
realizarán una vez al año. (microalbuminuria).
Aunque ha habido avances muy importantes en el
tratamiento de las enfermedades de los ojos y de los riñones del
diabético (Fotocoagulación, diálisis, transplante renal), es preferible
prevenir su desarrollo mediante un óptimo control de la glucosa.
Complicaciones de los
nervios
Cuando las complicaciones afectan al sistema
nervioso se pueden producir problemas como: impotencia en el hombre,
entumecimiento y hormigueo de los pies y parte inferior de las piernas,
dolores de tipo "ciática", problemas en el funcionamiento de la
vejiga y el intestino, etc. Todos estos problemas, generalmente, pueden
evitarse mediante el buen control.
Cuidado de los pies
Los pies son uno de los lugares que más
problemas pueden originarle al diabético. Muchas veces se pierde
sensibilidad en los pies y el diabético no se percatará de pinchazos,
roces, cortes u otras alteraciones en los mismos. Por lo tanto debe de
cuidarlos con especial esmero para evitar la aparición de erosiones,
infecciones y en último término gangrena, que puede conducir a la
amputación de la extremidad.
Higiene de los pies
Es conveniente lavarse los pies cada día con
agua templada y secarlos bien, procurando secar también los espacios
entre los dedos, observando mediante un espejo de mano si hay cortes o
cambios de color. Si hay cortes, es necesario lavarlos con agua salada y
si hay cambios de color debe acudir al médico.
Las uñas de los pies debe cortarlas en línea
recta, nunca arrancarlas, y limarlas después para que los bordes no
erosionen los dedos. Si las uñas son gruesas o su vista no es buena haga
que otra persona se las corte o acuda al podólogo. Si la piel está seca
frótela con lanolina, aceite o crema hidratante.
Calzado
Procure no llevar zapatillas durante mucho
tiempo, es mejor calzar zapatos. Cuando se compre zapatos evite los
estrechos para que no le aprieten ni deformen los dedos de los pies. Si es
preciso utilice plantillas ortopédicas y realice revisiones periódicas.
Otros consejos
Procure no caminar con los pies descalzos
sobre superficies rugosas (playas, piedras...) para evitar cortes en los
pies.
No se siente cerca del fuego o del radiador.
No se siente con las piernas cruzadas, ni
lleve ligas o calcetines ajustados, ya que dificulta la circulación
sanguínea.
No utilice parches para callos. Si los tiene
vaya al podólogo.
Recuerde revisar con la mano el interior del
calzado antes de ponérselo.
Es conveniente que visite al podólogo una o
dos veces al año. Él cuidará de sus pies y detectará cualquier señal
de peligro antes de que sea demasiado tarde.
Comunique al médico cualquier señal de peligro
como:
- Aparición de pus debajo de las uñas de los pies o en el centro de
los callos.
- Cambios en el color de los pies (zonas rojas, azuladas o negras) o
aparición de úlceras.
- Frialdad, dolor, alteración de la sensibilidad en los pies
(acorchamiento).
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